Desperté en una cama dura, en un cuarto con aroma a alcanfor, la luz lastimaba mis ojos, desperté pero no podía cobrar conciencia, sentía mis extremidades moverse, lejanas, sin mi, poco a poco fui ordenándole a mi cuerpo los movimientos que quería que realizara, fui recuperando la razón, una vez completamente despierta intente pensar en donde me encontraba, que rayos hacía, me senté lentamente para reconocer el lugar, ¿Dónde estaba? No lo sabía, lo que era evidente es que estaba en un hospital, ¿Cuánto tiempo tenía aquí? Tampoco lo sabía, giré mis piernas para levantarme de la cama cuando llegó una enfermera y al verme pegó un grito, volví a subir las piernas a la cama y no me moví, ella salio corriendo y yo quede pasmada, regreso casi en 2 segundos tirando de la bata a un medico que me vio sorprendido, lo primero que hice fue preguntarle – ¿qué ha pasado, por qué estoy aquí?- él me miró y me dijo – ¿puedes moverte? – Inmediatamente moví las piernas y los brazos y le volví a preguntar – ¿qué ha pasado?- el medico analizó cuidadosamente mis sonidos internos y mis pupilas, no respondía nada, solo me miraba y analizaba mis reacciones, entonces entre en pánico por que no tenía idea de que estaba pasando tome el estetoscopio y lo miré fijamente a los ojos – ¿qué ha pasado?- el reconoció la angustia de mi vos y se detuvo – Mira llegaste hace 3 semanas, sin identificaciones, sin formas de tener un referente tuyo, solo llegaste, inconciente, te recogió una ambulancia en un accidente masivo, hubo un choque en la carretera y varios resultaron heridos o muertos, nadie sabe como llegaste al lugar, nadie sabe si venias en algún auto o en el autobús, nadie te reconoció, solo apareciste en condición grave, por un momento pensamos que morirías, pero al parecer algo te impulso a seguir aquí, en la segunda semana de tu estancia, una vez que te habías estabilizado, circulamos tu fotografía en diarios, en noticieros televisivos, en todos los medios que pudimos, te visitaron muchas personas intentando identificar a su familiar en ti, sin embargo nadie te reconoció, después tu estado no mejor y llegamos a creer que no te despearías, por eso ahora la enfermera se ha sorprendido de verte despierta y ha salido corriendo por mi, pero bien ahora dime quien eres tú jovencita- lo mire y no supe que decir…. -¿Quién soy yo? Solo pude llorar ….










Si… esa pinche sensación de estar perdido, solo y sin ninguna orientación es muy cabrona.
Al igual que Kafka, termina uno sintiéndose bicho raro.